domingo, 26 de abril de 2020

Flores para mantener la calma


En terapia floral no tratamos síntomas físicos, su objetivo es poder desarrollar las cualidades y virtudes humanas que nos permiten hacer frente a la vida y las diversas situaciones adversas en las que nos encontramos día a día. El Dr Bach afirmaba que las enfermedades siempre tienen un origen más profundo, y podíamos encontrar su causa real en los desequilibrios emocionales y defectos de carácter que terminaban por materializarse en el cuerpo después de toda una vida sin corregirlos.

Hoy en día podemos escuchar un eco a su filosofía en los descubrimientos de la epigenética que, en resumen, nos dice que las enfermedades y los genes que se activan en las personas dependen del estilo de vida, situaciones en las que nos encontramos o nos ponemos y sobre todo en cómo reaccionamos a ellas.

Si bien no podemos hacer frente y encontrar una cura para el COVID-19 con la terapia floral, sí podemos tomar acción para mantenernos más ecuánimes ante la situación actual, sin dejarnos llevar por el pánico colectivo y también manteniendo nuestras emociones y la mente en calma para poder reaccionar más tranquilamente ante toda la avalancha de estímulos que abundan en los medios de comunicación y las redes sociales.

Me gustaría poder indicar esencias florales del sistema Bach que son de fácil acceso y que podemos encontrar en farmacias homeopáticas, e incluso en algunas de medicina alopática que recién han comenzado a distribuir productos homeopáticos y esencias florales. También me gustaría dividir el tema en diferentes ejes que creo son los más importantes en el asunto.

Protegerse de influencias: Podemos estar calmados y tranquilos frente a las situaciones, sin embargo es innegable la influencia que los medios y las personas tienen sobre nosotros, así como es inevitable que nosotros mismos influyamos sobre otras personas también. No se trata de cerrarnos y evadir el mundo, sino de poder disminuir nuestro nivel de sensibilidad para no perder nuestro centro y tranquilidad mental.

Un esencia floral que nos puede ayudar con esta dificultad es Walnut, que nos permite mantener nuestra mente y emociones protegidas de las influencias externas y además nos puede ayudar a adaptarnos al cambio, a podernos adaptar a nuevas situaciones, lo cual la convierte en una esencia floral excelente para situaciones como la presente en la cual necesitamos adaptarnos a escenarios poco habituales, y al mismo tiempo no dejarnos influenciar por todo lo que vemos, oímos o leemos.

Miedo: Muchas veces no solamente es el entorno el que está saturado de noticias que nos hacen sentir vulnerables, también nosotros tenemos preocupaciones y ansiedades que de tanto en tanto se despiertan, y que con la situación actual pueden estar más presentes.

Para los casos en los que tenemos temores o preocupaciones concretas, que podemos nombrar y que no nos dejan tener tranquilidad, podemos utilizar Mimulus. Esta flor desarrolla el valor para enfrentar los miedos de la vida cotidiana, el beneficio de este remedio floral es que también ayuda a disminuir la timidez, la aprehensión, anticipación y todas las variantes del miedo o ansiedades, siempre y cuando no sean desproporcionadas o no se refieran al pánico.

Ahora bien, si lo que tenemos es pánico y terror por alguna situación en particular, entonces Rock rose es una mejor opción, en este caso el temor es tan grande que puede ser paralizante y desolador. Es importante saber que este tipo de miedo también puede ser nombrado y su causa es identificable, cuando la causa es vaga y no sabemos a qué tememos entonces Aspen es el remedio indicado, ya que este remedio trata la ansiedad, miedo, pánico o aprehensión sin una causa identificable o aparente,  éste puede aparecer en cualquier momento dejándonos perplejos y sin una explicación de su causa.

Desánimo: Muchas veces nuestro desequilibrio se manifiesta más con un tinte de desaliento y decaimiento de espíritu, incluso desesperación por la situación.

Cuando sentimos que hemos sido víctimas de las circunstancias,  no podemos aceptar las situaciones de nuestra vida sin quejas o resentimiento, o si creemos que no merecíamos estar en semejante escenario en nuestras vidas, Willow puede ayudarnos a aligerar esta carga, haciéndonos tomar responsabilidad de las cosas que sí podemos cambiar o aprovechar durante este periodo.

Cuando sentimos que tenemos muchas cosas encima y nos agobiamos por la cantidad de responsabilidades o problemas que tenemos que resolver entonces podemos usar Elm, la cual nos permitirá disminuir el sentimiento de estar sobrepasados y abrumados, con su ayuda recuperaremos la confianza y capacidad de hacer frente a todo eso e incluso reconsiderar nuestras prioridades.

Otro floral muy importante es Crab Apple, su aplicación es muy amplia, sin embargo puede sernos muy útil cuando sentimos que hemos sido contaminados con algo y nos desesperamos por deshacernos de eso, puede ser un virus, una enfermedad o una parte de nosotros que no nos gusta, ya sea en el cuerpo o en nuestra personalidad. Y estamos tan ocupados y obsesionados con eso, que no podemos ver más allá, muchas veces descuidando cosas aún más importantes por tal desesperación. Esta flor nos ayuda a recuperar nuestro sentimiento de pureza, limpieza y auto aceptación, de mucha utilidad si tienes que salir de casa y el pensamiento de que ya te infectaste no te deja en paz o sospechas de que hay algo contaminado o no lo suficientemente limpio que no te permite sentir tranquilidad.

También podemos estarnos enfrentando a problemas o situaciones que parecen no tener solución, habiendo ya intentado todo y sin embargo tener conocimiento de que ya nada hay que pueda remediar lo inevitable, para tal desespero está Sweet chesnut. Este estado lo podemos experimentar como desolación y desesperación auténtica, estar en un callejón sin salida y aún así tener que seguir adelante porque tampoco tenemos la opción de rendirnos. Sweet chestnut nos permite recuperar la paz en el espíritu y el valor para poder hacer frente a lo que viene con mayor objetividad, y nos ayuda a salir de ese hoyo negro que muchas veces viene cuando las derrotas o las angustias parecen no tener fin.

Otros remedios que nos pueden ayudar a estar más tranquilos son: Impatiens si nos hace falta desarrollar la espera y tranquilizarnos para aguardar el momento en que podamos regresar a la rutina, Vervain si nuestro exceso de energía y entusiasmo no nos permite descansar o nos ha causado ya algunas disputas por defender vehementemente nuestras opiniones sin tener tolerancia por ideas diferentes, incluso Agrimony nos ayudaría si no hemos hecho caso a nuestros conflictos internos y ahora tenemos que enfrentarlos o confrontar a las personas con las que los tenemos y eso nos causa ansiedad.

En suma, hay muchas otras esencias florales que nos pueden permitir estar más relajados y sacar alguna cosa buena de nuestra situación actual, lo más importante es saber identificar nuestro estado emocional y ser lo suficientemente honestos para entender exactamente qué es lo que nos roba la tranquilidad. Siempre es recomendable poder tener un asesor externo e imparcial que pueda identificar más fácilmente las cuestiones en conflicto y así ahorrarnos tiempo (y sufrimiento innecesario) en nuestro proceso personal.


lunes, 3 de febrero de 2020

Flores para las revoluciones propias


Está muy bien querer cambiar al mundo, es necesario y en estos tiempos de revoluciones es mejor ir con la corriente que en su contra. Me atrevo a decir que los cambios no solo se están dando a nivel social, a más de uno de nosotros nos ha sucedido que, repentinamente, tenemos que mover algo de nuestra vida porque las circunstancias nos lo demandan.

Y mientras que el mundo se mueve a pasos agigantados, nosotros también tenemos que enfrentar esos momentos y hacer nuestras propias revoluciones, y si les pasa un poco como a la mayoría, entonces más de las veces estarán interesados en cambiar las cosas externas y a la gente de su entorno antes de afrontar el cambio que tenemos que hacer en nuestras propias vidas. Y no hablamos de la linda frase de que “el cambio empieza por uno mismo” porque si bien es verdad que no podemos cambiar el mundo sin comenzar por tomar conciencia propia, necesitamos a todos para poder lograr semejante proeza.

Pero más vale comenzar por algún lugar, y si tiene que ser primero en el ámbito personal entonces tenemos muchos remedios florales que nos pueden ayudar a fluir mejor con las cosas que necesitamos hacer.

Walnut, del sistema Bach nos puede ayudar cuando tenemos dificultad para adaptarnos a los cambios, cualquiera que éstos sean. En muchas ocasiones mientras pasamos por estas transiciones, también estamos especialmente sensibles a influencias diversas que pueden hacer que nos desviemos de nuestros caminos. Walnut nos puede ayudar a protegernos de esto y además poder hacer las paces con lo nuevo que está llegando a nuestra vida y así pasar página de manera más armónica.

Si quisiéramos un remedio floral que nos permita hacer consciente y desechar todo aquello que ya no sirve o funciona en nuestra vida, podríamos pensar en el Peyote, esta esencia floral tiene una acción un tanto fuerte y catártica por lo que siempre es bueno tener esto en cuenta ya que al inicio podría causar una breve agravación que después se transforma en toma de consciencia para realizar el cambio. El perfil de este remedio floral es muy amplio, sin embargo podemos identificar que también puede ayudarles a personas que les cuesta trabajo perdonar o perdonarse a sí mismos, con una actitud un tanto soberbia e impositiva que no permite eliminar aquello que ya no les es útil. Mucho del tema con este remedio floral es la incapacidad para flexibilizarse, consigo mismo o con las personas de su entorno. No pude ver que hay más en la vida de lo que es capaz de concebir o lograr. Generalmente son muy impositivos respecto de sus opiniones y modos de hacer las cosas, buscando dominar y al mismo tiempo teniendo poco interés por su entorno inmediato o global; generalmente le cuesta trabajo pensar en la ecología o su pertenencia a algo más grande que ellos mismos o el mundo netamente material, con poca empatía y gusto por las relaciones, de ahí la incapacidad de desprenderse de sus bienes (materiales o emocionales), aún si ya no le son útiles en su presente.

Tres remedios que trabajan muy bien el tema de añorar el pasado son: Honeysuckle del sistema Bach, Tejocote de los sistemas mexicanos y Bottlebrush del sistema australiano. Aunque cada uno tiene un tema particular y un perfil emocional diferente,  estos remedios tiene en común la dificultad de dejar ir lo que ya fue, muchas de las veces pensando que ya nada mejor vendrá, extrañando situaciones o personas. En ocasiones también se rehúsan a soltar el recuerdo del dolor o el sufrimiento, que ya no se vive como vigente sino como un eco del pasado que se recuerda y no permite a la persona afianzarse en el aquí y el ahora.


Tenemos que tomar en cuenta que muchas veces los golpes de la vida no nos permiten avanzar ni sobreponernos a las situaciones que debemos enfrentar. Hay ocasiones en las que tuvimos que actuar rápido o no nos permitimos llevar adecuadamente un duelo. Para
estos casos podemos utilizar Star of Bethlehem del sistema Bach o Árnica de los sistemas mexicanos, ambas esencias florales tratan el tema del golpe emocional o mental que recibimos y del cual no nos hemos recuperado, especialmente si tienen consecuencias en nuestra personalidad o en la manera en la que vivimos la vida o la concebimos.

Poder sanar completamente la herida es importante si eso es lo que nos está deteniendo de poder renovarnos y dejar atrás el pasado, estos remedios florales nos permiten poder recibir el consuelo necesario que hizo falta o que todavía en el fondo deseamos para poder pasar a otra etapa de nuestras vidas.

Hay muchas más esencias florales que nos pueden facilitar el cambio y adentrarnos en nuevas etapas, así como descubrir facetas de nosotros mismos que nunca imaginamos posibles, siempre es mejor poder adentrarse en este proceso de una manera paulatina y con una guía experta para así hacerlo un camino de descubrimiento y no una tortura. Los remedios florales, bien utilizados, no hacen daño ni causan intoxicación de ningún tipo. Sin embargo sí pueden causar algunas reacciones emocionales o tomas de consciencia que pueden ser aprovechadas de una manera más constructiva con un acompañamiento terapéutico adecuado. 




lunes, 16 de diciembre de 2019

Remedio de rescate


Probablemente muchos de nosotros conocimos los remedios florales de Bach a raíz de una experiencia en donde utilizamos el famoso Rescue Remedy (remedio de rescate) la única mezcla estandarizada que el Dr. Edward Bach creó y  aprobó para determinadas situaciones.

Esta mezcla de cinco remedios se ha popularizado de una manera extraordinaria alrededor del mundo, casi considerándose la panacea de los remedios florales. De venta libre en muchas farmacias y que muchas personas piden para aliviar síntomas que van desde el insomnio hasta las crisis de ansiedad.


Sin embargo, su utilización tan generalizada nos muestra que aún en nuestros días existe una desinformación enorme respecto a la terapia floral. 

Ya que, como su nombre lo dice, este es un remedio de rescate y no una terapia floral individualizada y centrada en las verdaderas necesidades del consultante en un hoy existencial determinado, y es muy cierta la aseveración que repetimos sin cansancio en los entrenamientos de futuros terapeutas: Si una persona necesita que la rescaten constantemente, no está tratando la situación de fondo que la llevan a requerir constante rescate. 

El Rescue remedy no puede ser el único componente en la terapéutica integral de una persona desde el punto de vista de la terapia floral, tenemos que escarbar más profundo y determinar exactamente qué estados emocionales, agudos o crónicos, tenemos que equilibrar para que la experiencia de vida de la persona sea más agradable, adaptativa, sana y sobre todo realizar la toma de consciencia de su contexto y sus respuestas a éste. Sólo con la toma de consciencia podemos llegar al verdadero meollo del asunto y así proporcionar los remedios florales necesarios para un tratamiento verdaderamente sustentado en las necesidades de nuestro consultante.

Ahora bien, el remedio de rescate ha mostrado su utilidad en incontables ocasiones y es un aliado invaluable para los terapeutas florales ya que hay situaciones que, efectivamente, necesitan este remedio. 

El rescue remedy está compuesto de cinco remedios florales que podemos encontrar entre las 38 flores de Bach, éstos son: Rock rose, Impatiens, Clematis, Cherry plum y Star of Bethlehem.

Rock rose está indicada para situaciones en que tenemos pánico o un miedo tan grande que nos sobrepasa, Impatiens nos da calma y nos permite controlar la sensación de querer huir o de aceleramiento en todos los sentidos, Clematis nos permite estar presentes, sin estar aletargados, no perder el conocimiento o la consciencia o incluso imaginarnos lo peor en una situación de crisis, Cherry plum nos permite mantener el control de nuestras emociones, no estallar o sentir que vamos a hacer algo de lo que nos arrepintamos y finalmente Star of Bethlehem nos permite suavizar el impacto emocional de la vivencia que estemos experimentando.

Naturalmente, todas las flores que componen el remedio de rescate tiene muchas más indicaciones, algunas estando entre los “remedios tipo” que abarcan estados mucho más profundos o arraigados, que tienen indicaciones de rasgos de personalidad y carácter en los que muchos podemos identificarnos fuertemente a lo largo de nuestra vida. En este espacio nos limitamos a describir su efecto en una situación de emergencia.

De esta manera, podemos darnos cuenta de que el remedio de rescate nos es de utilidad en situaciones como: emergencias, crisis, sustos muy fuertes, desgracias, accidentes, malas noticias, ataques de pánico, crisis de ansiedad, nervios antes de entrar a un examen o algún problema de anticipación aguda. 

Situaciones estresantes inmediatas que requieren de una solución pronta y efectiva, podemos utilizar el remedio de rescate junto con otros remedios, incluyéndolo en la mezcla personal en caso de ser necesario. Sin embargo, siempre será mejor poder trabajar las situaciones emocionales en una terapia personalizada y hacer una mezcla indicada para los estados emocionales exactos que el consultante necesita, sobre todo si la situación es de larga data.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Tocar tierra


Muchos de nosotros decimos tener alergia al drama, y sin embargo podemos ser protagonistas de telenovela con cada situación que llega a nuestra vida, sacando nuestras dotes histriónicas y creando historias de terror de los eventos más simples.

Lo que te choca, te checa, una frase muy trillada que encierra una de las verdades más aceptadas por la psicología en general; y profecía que generalmente se cumple cuando nos ponemos a analizar de una manera honesta todo lo que pasa por nuestra cabeza, sin tratarnos de engañar y sin querernos ver bajo una luz amable y narcisista.

Así que, si te choca que las personas hagan una tormenta en un vaso de agua, o cualquier otra característica que detestes, puedes estar seguro de que mientras que un dedo apunta hacia el otro, tres apuntan hacia ti. Por eso, muchas de las veces es mejor guardarse las opiniones negativas que tenemos sobre los demás, ya que sin querer anda uno ventaneando sus defectos o sus traumas. Las cosas que no significan nada o que no nos mueven en algún sentido, generalmente pasan desapercibidas por nuestros sentidos o nuestra cognición; solo vemos lo que somos o lo que ya conocemos por historia de vida, y tienen razón cuando dicen por ahí que nunca vemos el mundo como es, sino como somos. La mesura ante lo que sale de nuestra boca es necesaria y también vital para poder entendernos verdaderamente.

¿Cómo podemos comenzar a dejar el juicio y concentrarnos en tocar tierra sin tener que tocar fondo? 

La respuesta es una incógnita, porque no funciona igual para todas las personas. Aunque sí hay una estructura más o menos definida sobre esto, no siempre es lo más adecuado o lo ideal para todos. Hay personas que necesitarían armar un drama para poder sacudir un poco su congelado corazón mientras que algunas otras necesitan bajarle a su intensidad emocional y comenzar a pensar (bien) antes de actuar o explotar.

Lo principal es conocerte, saber de dónde vienes, tus patrones, los lugares que te hacen caer y los que te hacen volar. No se puede tocar tierra si no conoces el terreno o al menos tienes una idea de cómo está el paisaje por donde caminas. Cuando caminamos ciegamente podemos llegar a cualquier parte, y una de esas caminatas puede llevarnos a tocar fondo. Y no es que el fondo sea malo, las profundidades esconden muchos secretos y tesoros que probablemente la superficie nunca nos pueda dar; la cuestión aquí es que vivir tocando fondo termina por enterrarte vivo. Hemos romantizado tanto el renacer como el ave fénix y el drama de la vida que muchas veces se nos olvida lo disfrutables que son las cosas simples y sencillas, la estabilidad y lo predecible.

Si bien demasiada estabilidad pude llegar al estancamiento, el drama y el cambio constante pueden llevarnos al agotamiento. De tal manera que no nos queden fuerzas para poder seguir adelante con lo que realmente tenemos que hacer o lo que es realmente importante para nosotros o para perseguir lo que verdaderamente deseamos. Sin afán de alabar la monotonía o el aburrimiento de la resistencia al cambio, el tener un suelo firme en dónde pararnos nos da la base sobre la cual construir lo que queramos y cada uno de nosotros necesitamos encontrar los elementos que constituyan ese terreno fértil en donde sembrar, siempre de acuerdo a lo que queremos cosechar. 

El punto es siempre conocer el mapa y la tierra a la cual queremos llegar. La sinceridad de quien no se ve a sí mismo como un ente completamente terminado sino en construcción ayuda mucho para poder trazar la ruta, conocer nuestro pasado y entenderlo nos ayuda a no querer zarpar hacia lugares a donde ya hemos estado y que sabemos que no nos hacen felices, y finalmente aceptar nuestro equipaje nos permite saber hasta dónde realmente podemos llegar con los elementos que tenemos y cuales nos hace falta recolectar antes de poder finalizar la trayectoria.

Pero siempre es importante aprender a tocar tierra, mantenerse en ella, apreciar lo que nos da, sus regalos que casi siempre son seguros, continuos, sin mucho barullo ni gritos. La confianza que provee es la de la permanencia y la constancia, quizá no haya mucho movimiento, ni drama para entretener el morbo, pero para muchos que ya han transitado el camino de la turbulencia, esta manera de vivir se siente más como en casa.

lunes, 14 de octubre de 2019

Oak


Para aquellos que se esfuerzan y luchan intensamente para curarse, o en relación con los asuntos de su vida cotidiana. Seguirán intentando una cosa tras otra, aunque su caso parezca sin esperanzas. Seguirán luchando. Están descontentos consigo mismos si la enfermedad interfiere con sus deberes o en su ayuda a los demás. Son personas valientes, luchando contra grandes dificultades sin perder esperanza o esfuerzo.
Dr. Edward Bach
Los Doce Curadores y Otros Remedios

Los remedios florales de Bach están organizados en un sistema, que es bastante sencillo de usar cuando estamos conscientes de nuestras emociones y de qué es lo que debemos de trabajar en cada situación. Hay diferentes familias de emociones en el sistema, cada una de las flores que están dentro de este sistema trabaja un aspecto de esta emoción y aunque a veces pudiera parecer que un remedio debería estar dentro de otra familia, en realidad hay que entender la razón detrás de la cual se clasificó en ese grupo.

La flor que elegimos para este mes es Oak, el roble, y está dentro del grupo “Desaliento y desesperación”. Oak tiene un lugar muy característico dentro del grupo ya que su desánimo tiene que ver con no poder seguir adelante cumpliendo con sus deberes porque alguna enfermedad o situación no le permite continuar trabajando. Es interesante cómo el Dr. Bach la describe ya que nos da muchas pistas sobre qué tipo de persona pudiera necesitar Oak en su mezcla personal.

Generalmente son personas que trabajan arduamente por conseguir sus objetivos, que tienen gente que dependen de ellos y por lo mismo llevan una gran responsabilidad sobre sus hombros, gente valiente que lucha por seguir adelante aunque pudiera parecer que el caso está perdido. Sin embargo, así como el roble es un árbol fuerte y que puede soportar grandes pesos, cuando se derrumba puede ser muy difícil levantarlo, y muy frecuentemente es una caída estrepitosa.

Uno de los conceptos claves aquí es el deber, las personas Oak o que se encuentran en este estado, tienen un alto sentido de la responsabilidad y se desaniman cuando no pueden cumplirla. Buscan desesperadamente una manera de eliminar lo que les impide continuar con sus tareas, aún si esto significa tener que dejar de lado su salud. Oak necesita aprender a descansar, a distinguir qué batallas vale la pena pelear y cuáles puede dejar para otra ocasión y así no deteriorarse en vano. Le vendría bien también identificar en qué situaciones puede delegar responsabilidades a otras personas y entender que no tiene que llevar el peso del mundo sobre su espalda.

No todo en esta vida es trabajo y esfuerzo incesante, el deber es importante para Oak, pero paradójicamente la persecución de éste a toda costa puede llevarlo a un estado tal en el que le sea imposible seguir adelante con él. La consecuencia de no descansar cuando se necesita es que Oak no pueda seguir cumpliendo con su labor, que es justamente aquello que quieren evitar.

En ocasiones pueden volverse muy tercos y reacios al reposo e incluso desesperar al no ver la salida de aquello que le impide seguir adelante, el remedio ayuda a estas personas a no venirse abajo cuando la presión y la adversidad se vuelven muy grandes, a tomar consciencia de las limitaciones de su cuerpo para no extralimitarse y caer en un estado de salud que les sea aún más molesto y difícil, tienen la fuerza para seguir adelante sin importar la carga, y es probable que después del remedio incluso tengan más, lo que la flor hace es que la persona adquiera mayor respeto por sí misma y su cuerpo para poder saber, a veces de manera intuitiva, cuándo es necesario parar y tomarse un break de toda la carga que lleva en sus espaldas. 

Cuando llegan a este equilibrio, la persona puede seguir siendo responsable, con gran tesón para llevar a cabo todos sus deberes y también darse espacio para descansar, delegar, escoger qué es lo que de verdad vale la pena para darle todo el esfuerzo.


miércoles, 14 de agosto de 2019

Escuchar los mensajes de la vida


La vida siempre nos manda señales, que nosotros queramos verlas y escucharlas…esa es otra cuestión.

Más de una vez pedimos y rogamos por pistas, y de seguro nos ha pasado que en ciertas situaciones que nos desafían, queremos una especie de guía que nos ayude a anticiparnos a las catástrofes, o de perdida que las cosas no nos salgan tan mal. Esta cuestión tiene dos situaciones de fondo que convendría analizar en un futuro, la anticipación catastrófica y la falta de confianza para tomar las propias decisiones, pero ese no es el punto de este pequeño texto.

¿Qué pasa cuando, efectivamente, nos mandan las señales que pedimos? ¿Las escuchamos o mejor nos hacemos tontos un ratito?

Y es que el problema no es tanto la señal o la respuesta que pedimos, sino que ese mensaje no trae lo que nosotros queríamos o esperábamos, no es cómodo cuando la vida habla y no te dice cosas lindas; cuando el mensaje que llega es una llamada de atención o incluso te insta a la acción para que generes un cambio, y entonces nos ponemos dubitativos y hasta escépticos de dichas señales.

Pero una parte de nosotros siempre sabe cuando estás por buen camino, las mejores señales vienen de esa voz que a veces silenciamos a fuerza porque no está alineada con nuestros deseos comodinos de seguir en el hoyo. Y es que pareciera que la comodidad y la flojera nos dejan ciegos ante todo lo negativo de nuestras situaciones, podemos ser miserables en un lugar pero es más incómodo moverse, y vamos por nuestra existencia haciendo tratos y negocios muy malos con nuestra calidad de vida solo por no hacer un esfuerzo pasajero, al parecer nos hemos quedado muy chiquitos en cuanto a deseos y anhelos porque nos conformamos con medio vivir y medio disfrutar, cuando podríamos movernos tantito pero tener una vida completamente diferente y mucho más satisfactoria.

El pensamiento del esfuerzo infinito que nos separa de nuestra vida ideal en realidad resulta una ilusión cuando comenzamos a trabajarlo. Incluso a algunos de nosotros nos parece imposible porque lo vemos como si tuviéramos que levantar un gran peso de un solo golpe, pero nunca es así, los grandes cambios requieren de trabajo constante, de pasos pequeños pero continuos. La perspectiva de hacer todo el trabajo de una sola vez y después tirarse a descansar puede funcionar en algunos casos, sin embargo el detenerse en el proceso muchas veces genera inercia y a largo plazo estancamiento, solo el movimiento continuado nos puede dar un resultado más favorable y darnos más certeza de que no dejaremos de movernos.

El problema nunca son las señales, ellas están ahí todo el tiempo; las captamos con lógica pura, sentido común, con “intervención divina” y la mayoría de las veces las entendemos como un simple “no me late” o un “me dieron ganas”, las señales siempre están presentes.
Lo que muchas veces no nos deja escuchar al universo es nuestra terquedad de hacer las cosas a nuestra manera y dudar de lo que nos grita la vida, no querer dejar ir lo que ya no funciona, aferrarse a personas que ya no son buenas para nosotros, situaciones que nos hacen infelices pero que mantenemos porque estamos acostumbrados a ellas. El peligro de esta aproximación es que nuestro deseo de cosas mejores en la vida se va reduciendo, se va haciendo cada vez más pequeño. Y cuando el deseo es diminuto entonces ya hasta podemos morir en paz porque estamos satisfechos (incluso hartos) con lo que vivimos.

Y cuando hablo de deseo no me refiero a querer carros, ropa y esos cachivaches que frecuentemente nos llaman la atención y terminan dándonos satisfacción instantánea pero de muy corta duración. Me refiero a experiencias, conexiones con otras personas o ideas, estar en paz en tu casa, desear hacer algo por los demás o por ti mismo. El deseo por estas cosas se puede incluso ver reducido a pensar que estamos haciendo mucho por el mundo; y darnos cuenta de que lo hacemos por motivos completamente egoístas o que antes deseábamos más y ahora nos estamos conformando con sacar la chamba para recibir nuestro cheque a final de mes. No está mal la comodidad, lo que pasa es que nos deja justo en donde estábamos y si ese no era el fin que queríamos lograr, entonces no nos está sirviendo de mucho. La comodidad debe ser un medio o una herramienta para lograr algo más, no un fin en sí mismo, de otra forma seguramente nos quedaremos estáticos hasta la podredumbre.

Siempre he creído en escuchar lo que la vida nos dice, porque nos habla constantemente. A todos nos cuesta trabajo escuchar a la voz que ya sabe lo que se tiene que hacer, algunos por flojera y otros porque dudan de su propio criterio, otros por aferrados y algunos más por no creer el mensaje que nos está llegando. El escuchar la voz siempre nos mueve, pero el movimiento cuesta trabajo, y si no estamos dispuestos a preguntar y recibir cualquier respuesta, entonces tal vez no deberíamos hacerlo y quedarnos con la duda.

Quizá a partir de ahora deberíamos prestar más atención a los mensajes que nos está enviando la vida, saber qué nos está gritando. En un descuido nos damos cuenta de que todo aquello que alguna vez le pedimos está justo a la vuelta de la esquina, y simplemente nos está dando mucha flojera dar esa última vueltecita para conseguirlo.




martes, 2 de julio de 2019

Aprovechando nuestros eclipses

Alguna vez leí que nunca debemos odiar al mensajero, sino entender que simplemente es eso: un mensajero. Pero en el contexto de la vida muchas veces esas cosas que te tratan de dar ánimo simplemente parecen no encajar en el cuadro mínimo que tenemos en frente. 

Esa frase se refería a que en cada situación negativa, o cuando estamos frente a una persona o personas que nos están provocando alguna negatividad, tenemos que saber que es un mensaje de la vida llamándonos la atención; de ahí que no debemos odiar al mensajero sino prestar atención al mensaje.

Estos últimos días, he estado pensando y yendo más hacia adentro que de costumbre; y aunque en otros momentos de mi vida hubiera estado aterrorizado del cúmulo de emociones que vienen cuando te echas un clavado al mar de tus negaciones, ha sido sorprendentemente un viaje muy esclarecedor. Digamos que últimamente he tenido oportunidad de hacer un recuento de mis mensajeros, y resulta que no han sido tantos. 

Sin embargo, y como todo en la vida, la calidad supera a la cantidad. Y cuando hablo de calidad no me refiero a facilidad, sino todo lo contrario. Quizá los mensajeros hayan sido pocos, pero las lecciones que han traído has sido fuertes sacudidas. Y es que en esos momentos uno no logra ver lo que le toca ver, y para no sentir el peso tan fuerte de lo que estas viviendo generalmente quieres poder apuntar con el dedo a alguien, no muy diferente a ponerle una pistola al mensajero.

Pero, como en los eclipses, el sol nunca se va, la luz sigue estando ahí aunque parezca que ha desaparecido; y cuando esa luz se va solamente nos queda poder voltear a ver hacia adentro, cuando es imposible ver hacia afuera solo nos queda tomar cartas en el asunto y ver cómo podemos a volver a encender la luz que se ha apagado. A veces toca ir por una vela o una linterna, una muleta que nos permita sobrellevar el momento de oscuridad. De sobra está decir que esta solución tiene fecha de caducidad, porque aunque pueda llevarse por un momento la penumbra, en algún punto se acabará la pila o se extinguirá la vela. Soluciones parciales que ayudan pero que hacen aún más patente la ausencia de la luz del sol que en realidad necesitamos.

La solución más simple es la de esperar a que la luz regrese por sí sola, pero ¿Qué pasa cuando  se acaba el eclipse pero nos hemos acostumbrado a la oscuridad, cuando a pesar de tener el sol brillando afuera simplemente queremos correr la cortina? Porque es natural querer pasar un rato a oscuras pero querer quedarse a vivir en la oscuridad o verse impedido de salir de ella ya es otra cuestión más seria. Muchos preferimos quedarnos en nuestras sombras; confrontar los mensajes y salir de nuestros eclipses personales es extenuante, sobre todo cuando ni siquiera sabemos que los tenemos. La oscuridad no deja ver, y eso reconfortante la mayoría de las veces. En la oscuridad pueden ocurrir dos cosas: volvernos autoindulgentes y acurrucarnos para dormir, olvidar la conciencia nueva de nuestra situación, adquirida por el súbito apagón de luz. Y la otra opción es buscar el interruptor de la luz o al menos algo en nuestros bolsillos para comenzar a ver y posteriormente recuperar la claridad de las cosas. 

Con la ilusión de tiempo y espacio de nuestro mundo, generalmente no nos damos cuenta de cuándo estamos frente a un apagón de luz, o cuándo la pérdida de ésta es inminente. Dejamos pasar, y nos permitimos vivir en el claroscuro por un tiempo, medio viendo y medio viviendo, hasta que una vez bien instauradas las sombras nos preguntamos cómo llegamos ahí, cómo pudo haber pasado “de repente”. 

A veces ni siquiera planeamos para esos momentos, olvidamos la linterna de nuestro celular o no embolsamos el encendedor para tener un mínimo destello de iluminación en el momento de crisis.

Lo que tenemos que saber es que, en cualquier situación de eclipse, apagón, pérdida de certeza, crisis existencial o cualquier otro nombre que se nos ocurra para dicha situación, existe el antídoto de asumir lo que estamos pasando. Y asumir significa también aceptar que estamos en el hoyo.
Se vale llorar, dar golpes en la mesa por la frustración, quedarse horas mirando al vacío, querer compañía y cariño para animarse. Si nos hace falta para aceptar que estamos en donde estamos, entonces está bien. 

Y aunque aceptar pudiera parecer resignación, sí son dos aspectos distintos. Resignarse ante algo es hasta cierto punto rendirse ante una eventualidad que no nos permite tener más opciones, aceptar es entender lo que nos está pasando, hacer una pausa ante nuestras reacciones automáticas y poder actuar con conocimiento de causa.

¿Y qué pasa con el mensajero? Porque siempre está ese alguien que parece ser la causa de nuestro apagón. Y en ausencia de luz pareciera que todo se vuelve más pesado, y el mensajero se vuelve más un villano que lo que es. Nosotros tenemos la decisión de saber cuándo ha sido suficiente regodeo en el dolor para poder avanzar. No creo que haya un tiempo límite para el rencor o el odio, al contrario, podemos alimentarlos y hacerlos crecer hasta el punto de hacerles un monumento en nuestra cueva oscura, hacer de ellos nuestra bandera y hasta sacar “fuerza” de ese lugar.

No creo tampoco que alguien tenga el derecho a decirnos cuándo tenemos que dejar de culpar a otros por nuestras desgracias; lo que sí cuestiono es qué tipo de resultados generan esas semillas. Podrían parecer excelentes cuando, desde nuestra visión de enojo, podemos vengarnos o desquitarnos; pero a largo plazo y con el esfuerzo y tiempo dedicado a esos sentimientos no sé cuál sea el resultado final, y cuánto sufrimiento conlleva el darles cabida por tanto tiempo solamente para lograr una satisfacción que, vista desde un marco más grande, no sabemos si en realidad valió la pena o si resultó ser una buena inversión. Si tomamos el consejo de escuchar el mensaje sin odiar al mensajero tal vez nos podríamos ahorrar sufrimiento innecesario. El dolor puede ser real, pero el cultivarlo sí resulta opcional a largo plazo.

Y al final resulta que no hay una respuesta definitiva respecto a soltar y dejar ir, si leemos las opiniones populares, todas coincidirán en que hay que hacerlo cuanto antes. Leeremos que el perdón, la reconciliación, el dejar ir y soltar es lo mejor que le puede pasar a una persona. Y tal vez sí, sin embargo siempre he sido de la opinión que la rapidez no garantiza un proceso bien hecho y que la insistencia en dejar ir y soltar sin haber elaborado y aprendido lo pertinente de la situación es un desperdicio de vida; porque si sueltas sin haber tenido tiempo de observar, lo más seguro es que no reconozcas la piedra con la que te tropezaste la vez anterior, o vuelvas a caer en el mismo hoyo porque no te fijaste en dónde estaba, la premura de soltar no te permitió aprender del camino y te encuentras una y otra vez en el mismo lugar. 

Es por eso que los eclipses son buenos cuando los sabes aprovechar, nos dan la oportunidad de parar el ajetreo de la vida diaria para observarnos, para buscar la luz que nosotros podemos generar en lugar de depender de un ente externo que siempre esté ahí para nosotros haciendo el trabajo de luminaria. Comprender que la oscuridad no es nuestra enemiga, sino una herramienta de transformación ayuda a aligerar los momentos de penumbra que, inevitable e inexorablemente, tendremos en nuestra vida.

Pretender que la vida estará libre de dolor es engañarse a sí mismo, mientras más trabajo interior realicemos es más probable que los altos y bajos sean atenuados por nuestra actitud interna, sin embargo es bueno tener siempre presente que éstos son algo natural. 

Hoy tenemos eclipse, probablemente la luz que deseábamos o esperábamos tener en nuestra vida se haya ido ya. Pero la luna nos enseña que si seguimos su ejemplo solo podemos ser receptores de luz, no brillamos por nuestro propio mérito, cambiaremos, seremos cíclicos. Y aunque, sospechosamente, nos parezcamos mucho a ella, sí podemos ayudar a alumbrar a los otros compartiendo un poco de lo que tenemos con los otros. Entre destellos y reflejos podemos encender una luz más grande y permitir que las sombras se disipen, dejando ir y cerrando ciclos cada mes, aprendiendo los diferentes aspectos de nosotros en el proceso, y algún día quizá poder convertirnos en otra cosa más allá de la comprensión de eclipses, fases y movimientos celestes.